Inmovilismo, el mal que nos impide movernos

El inmovilismo es una condición que está presente en muchos adultos mayores. Cuando se alcanza cierta edad, los dolores articulares y los “achaques” comienzan a hacer estragos en la salud y en la vida diaria de los adultos mayores. En estas circunstancias puede surgir el inmovilismo, que es el miedo al dolor articular.

Este dolor causa que las personas afectadas dejen de moverse como antes y realizar actividades que antes eran cotidianas. A largo plazo, la falta de movilidad causa un deterioro aún mayor del organismo, ya que los músculos pueden llegar a atrofiarse por la falta de uso. Además de esto, la persona afectada por inmovilismo sufre de miedo al rechazo social, así como de estreñimiento, dolores intestinales, falta de sueño, entre otros problemas.


Frente al inmovilismo, se recomienda incidir en la práctica de ejercicio físico. Aunque la actividad física no se realizará de la misma manera en un adulto mayor que en una persona más joven, se pueden practicar actividades como la natación y la caminata a paso ligero, que pueden mantener al organismo en actividad sin causar mayores molestias.

Entre los beneficios, se puede impedir que las articulaciones se agarroten y se atrofien los músculos, preservando la movilidad del adulto mayor. Si se realizan actividades grupales, además de los beneficios físicos, también se podrá evitar el miedo al rechazo y los temores propios de la edad. Finalmente, se evitará una subida de peso que puede perjudicar aún más la salud de los adultos mayores.

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