Es mejor cinco pequeñas comidas que tres grandes




comidaLos españoles tenemos la mala costumbre de hacer tres grandes comidas a lo largo del día. Comenzamos con un desayuno muy ligero por el que llegamos hambrientos a las 14 h, momento en el que nos pegamos un atracón de comida, y así hasta la  noche, cuando volvemos a atiborranos. Evidentemente, no todos lo hacemos así, pero sí muchas personas (las hay que no desayunan y directamente esperan la hora del almuerzo). Este ritmo de alimentación es perjudicial para nuestra salud y tiene un efecto negativo para nuestro cuerpo.

Después de una rica comida en hidratos de carbono el nivel de azúcar en la sangre alcanza sus máximos, por lo que nos sentimos llenos de energía. Pero este efecto dura más bien poco. El páncreas manda insulina a la sangre para contrarrestar los altos niveles de glucosa, así que el azúcar en la sangre disminuye drásticamente. Comenzamos entonces a sentir debilidad, cansancio y sensación de hambre. Con la siguiente comida repetimos este proceso, con el cuerpo manteniéndose continuamente en un estado de defensa y sin aprovechar la energía que le suministramos.

En realidad, el cuerpo funciona mejor cuando le suministramos pequeñas cantidades de energía a lo largo del día. Le proporcionamos proteínas, hidratos de cabrono y grasa cinco o seis veces al ddía, manteniendo los niveles de glucosa a un nivel satisfactorio durante la jornada. El organismo tiene suficiente energía a su disposición y evitamos la sensación de hambre entre comidas.

Sin embargo, es mucho mejor hacer cinco comidas... eso sí, cinco comidas ligeras.

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