Cómo mejorar la circulación de las piernas

La mala circulación sanguínea suele darse principalmente en las extremidades inferiores de nuestro cuerpo. Afectando a brazos y piernas, son estas últimas las que sufren sus síntomas con más asiduidad, causando a su vez otros problemas para nuestro organismos tales como retención de líquidos, hinchazón y mayor cansancio.

Desde el momento del nacimiento, el corazón trabaja de forma constante para distribuir más de más de cinco litros de sangre por nuestro cuerpo. Una labor realizada por arterias y venas, quienes transportan el flujo sanguíneo y aportan a nuestro organismo nutrientes y hormonas, así como el oxígeno necesario para el cerebro, órganos y tejidos vitales.

Encargada también de regular el PH, la circulación sanguínea es la causante de que nuestra piel luzca sana, tersa y sin imperfecciones. Sin embargo, uno de los principales síntomas de un deficiente flujo sanguíneo son las varices, cuya aparición se debe a una debilitación de las venas, que causa hinchazón y de aspecto amoratado.

¿Qué causa la mala circulación sanguínea?

La mala circulación de la sangre se debe a la acumulación de placa, en venas y arterias, y otros factores que frenan y limitan la buena circulación de las piernas, los brazos, el corazón y otras partes clave de nuestro organismo.

Aunque más común en gente de avanzada edad, una mala circulación sanguínea puede afectar a individuos de cualquier edad. Un problema de salud que puede tener origen en diversos hábitos de vida una alimentación poco saludable (principalmente por el abuso de comida basura), el sobrepeso o el tabaco.

Además, se trata de una enfermedad que, a largo plazo, puede causar graves daños para el cerebro, corazón, hígado, riñones y las extremidades, debido a la falta de flujo sanguíneo y oxígeno necesario para gozar de una vida saludable. Entre otras enfermedades relacionadas, las personas que sufren de deficiencia circulatoria, puede sufrir problemas cardiovasculares y ataques cardíacos, la diabetes, cáncer, derrames cerebrales, artritis o hipertensión.

Consejos para evitar la mala circulación en las piernas

Las piernas suelen ser una de las principales zonas del cuerpo en las que una mala circulación puede hacer mella. Como bien decíamos en párrafos anteriores, la deficiencia de flujo sanguíneo en las extremidades inferiores puede causar la aparición de varices y dolor a causa de la inflamación.

Ante este tipo de síntomas, los principales consejos a seguir para mejorar la circulación de las piernas son:



  1. No estar de pie o sentado por mucho tiempo: Una de las principales causas de la mala circulación sanguínea es permanecer por largos periodos en una misma posición. Es por ello que se recomienda caminar o mover pies y piernas, de vez en cuando, para reactivar el flujo de la sangre. Del mismo modo, para aquellas personas que trabajan sentadas, se recomienda tener los pies en alto con la ayuda de un reposapiés (necesario en el caso de embarazadas). Al igual, durante la noche, es recomendable dormir con los pies elevados, aproximadamente unos 15 centímetros.
  1. Agua fría durante la ducha: Debido a que el calor es uno de los factores que más influyen en una mala circulación de la sangre, el agua fría es su principal aliado. Con ello, no tenemos que ducharnos con agua fría, pero es aconsejable después de una ducha caliente (no más de 38º), aplicar unos chorros de agua fría en pantorrillas, en sentido ascendente. Un truco infalible para aliviar la pesadez.
  1. Realizar masajes: Por otra parte, realizar ligeros masajes en la zona afectada también ayudará a reactivar la circulación de las piernas. Un proceso que añadir a nuestra rutina diaria que, bien pueden ser realizados con nuestras propias manos, o mediante el uso de aparatos electroestimuladores, pensados para aliviar eficazmente el dolor y calmar la sensación de cansancio y pesadez de piernas y pies.
  1. Llevar una dieta equilibrada y rica en fibra: Una mala alimentación, el sobrepeso y estreñimiento, son otros de los causantes de la deficiente circulación de la sangre. Es por ello que,  es clave modificar nuestra dieta en beneficio de nuestra salud, a todos los niveles. Incluir en nuestra alimentación diaria frutas, verduras y cereales, así como reducir al mínimo el consumo de sal para retener menos líquidos, beber agua y dejar de fumar, son los básicos exigidos para mejorar la circulación.
  1. Incorporar el deporte a nuestra rutina: El sedentarismo es otro de los enemigos de la buena circulación sanguínea. Realizar ejercicio físico diario es otra de las mejores formas de reactivar el flujo sanguíneo en las piernas. Entre las prácticas más recomendadas están caminar, correr o nadar.
  1. Evitar el uso de ropa ajustada: Las prendas muy ceñidas pueden dificultar el retorno venoso desde las piernas al corazón. Causando con ello la aparición de varices y celulitis, se aconseja no vestir prendas ajustadas sobre todo en verano. En combinación, siempre se debe elegir un calzado cómodo.

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